¿Pensaste que era una ciudad lo suficientemente grande como para una escapada de fin de semana?
Soy el pueblo que la rodea, del cual nunca escuchaste hablar, pero por el que siempre pasaste.
No hay luces de neón aquí, ni rascacielos o estatuas, pero hay trueno, pues hago temblar a los puentes.
No soy fritanga, soy mermelada casera, lo suficientemente espesa como para cortar, la cosa más dulce que tus labios tocarán.
No soy sirenas de policía, soy el chasquido en una chimenea.
Te quemaría y tú no apartarías la mirada de mí, porque me vería tan hermosa haciéndolo que te sonrojarías.
No soy un cuarto de hotel. Soy hogar.
No soy el whiskey que quieres, soy el agua que necesitas.
No vengas aquí con expectativas y tratando de hacer de mí una vacación.
Rupi Kaur, Honey and Milk







